Esta es la traducción de un artículo publicado por Spiegel ONLINE International el 12 de marzo de 2010. Es una buena crónica de una rara comedia montada para detener una pandemia, o para hacer un gran negocio tomando a la gente por tonta, o para ambas cosas a la vez.



SPIEGEL ONLINE
12 de marzo de 2010

Reconstrucción de una histeria colectiva

El pánico de la gripe porcina de 2009

La gripe porcina tuvo al mundo en suspenso durante casi un año. Se montó una campaña de vacunación en masa para detener a la pandemia anunciada. Pero, tal como resultó ser, se trató de una cepa del virus de la gripe relativamente inofensiva. ¿Cómo y porqué el mundo tuvo esta reacción desproporcionada? Aquí una reconstrucción de los acontecimientos, por la redacción de Spiegel.

Al principio de todo, las cosas no se presentaban bien para Edgar. El chico de cinco años tenía fiebre alta, había perdido el apetito, la garganta le ardía y le dolía todo el cuerpo.

Los habitantes del pueblo mexicano de La Gloria no tardaron en echarle la culpa a los chanchos. Hacía tiempo que estaban convencidos de que los animales eran una desgracia. En la ciudad vecina de Perote, medio millón de cerdos estaban siendo engordados para la faena. El viento arrastraba el hedor por las callejuelas de los pueblos cercanos. Así nadie se sorprendió mucho cuando Edgar Hernández cayó enfermo.

Pero entonces, solo cuatro días más tarde, el chico se recuperó. Su enfermedad desapareció tan pronto como había comenzado. Resultó que era sólo una gripe, y la gente en La Guardia olvidó rápidamente la cuestión.



"Boy zero"

No fue sino varias semanas más tarde que un laboratorio en Canadá analizó una muestra extraída de las mucosas del niño. Los resultados lo impulsaron a la fama. Edgar no había tenido una gripe común sino que había sido infectado por un agente patógeno de un nuevo tipo: el virus de la gripe porcina. Edgar pasó a la historia como el "niño cero", el primero en caer enfermo de la nueva plaga.

La infección del joven mexicano fue leve, igual que la abrumadora mayoría de los millones de casos que ocurrirían en el mundo en los meses por venir. Probablemente el virus habría recibido mucha menos atención de no ser por la medicina molecular moderna con sus análisis genéticos, pruebas de anticuerpos y laboratorios de referencia. La gripe porcina habría conquistado el mundo y ningún doctor lo habría notado.

Pero el mundo se dio cuenta, gracias, en gran parte, a la medicina de alta tecnología y a la industria de las vacunas. Desde el Ébola hasta el SARS(*) pasando por la gripe aviar, los epidemiologistas, los medios, los médicos y el lobby farmacéutico han sensibilizado al mundo sobre sombríos escenarios catastróficos y sobre los peligros de nuevas y amenazadoras enfermedades infecciosas.

(*) SARS: "Síndrome Respiratorio Agudo Severo"

Ninguna de esas enfermedades atrae más atención que la gripe. Investigadores de más de 130 laboratorios de 102 países están constantemente al acecho de nuevos agentes patógenos de la gripe. De los resultados de su tarea dependen sus carreras, instituciones y una gran cantidad de dinero. "A veces uno tiene la impresión de que hay toda una industria casi a la espera de que ocurra una pandemia", relata el experto en gripe Tom Jefferson, perteneciente a una organización internacional sin fines de lucro denominada Cochrane Collaboration. "Y bastó con que uno de esos virus de la gripe mutara para que la maquinaria se pusiera en marcha".

Una vez encendida, la maquinaria empezó a moverse. Los investigadores se pusieron a examinar la estructura molecular del virus. La industria farmacéutica comenzó a diseñar vacunas. Las agencias gubernamentales trazaron planes contra desastres. Solamente una cosa era ignorada por todos: que el nuevo virus era, de hecho, relativamente inofensivo.

¿Cómo fue que esto sucedió?



24 de abril de 2009: sede central de la OMS en Ginebra

Apenas pasada la medianoche Keiji Fukuda, un especialista en gripe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), recibió un llamado de Nancy Cox, el jefe de la división gripe del Centro de Control de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC)(*) en Atlanta.

Fukuda y Cox habían trabajado juntos anteriormente en la lucha contra la gripe aviar. Ambos científicos recordaban muy bien cómo este agresivo asesino había hecho su aparición en Hong Kong. Una de cada tres personas infectadas murió. Aún hoy Fukuda conserva el temor de que un agente patógeno similar pueda instalarse de modo permanente entre los humanos.

De este modo el significado potencial del llamado telefónico era claro para Fukuda: el inicio de una pandemia devastadora en la cual, según estimaciones de la OMS, podrían morir entre 2 y 7,4 millones de personas en el caso en que la pandemia fuese relativamente benigna. Pero si el nuevo virus terminara siendo tan agresivo como el que desencadenó la Gripe Española de 1918, entonces el precio en vidas podría ser de decenas de millones.

"Lo primero que pensé fue que teníamos que actuar con rapidez", dijo Fukuda, quien llamó inmediatamente a la directora general de la OMS Margaret Chan, también veterana de la lucha contra la gripe aviar. Como directora de salud de Hong Kong ella fue quien ordenó en aquellos momentos que fueran sacrificados todos los pollos de la ciudad.

El experto en informática Jered Markoff, a cargo del Centro Estratégico de Operaciones de la OMS, también conocido como la sala SHOC(**), recibió una llamada a las 3:15 a.m. Markoff activó la sala SHOC desde su casa: por medio de su ordenador personal envió los comandos necesarios para desplegar los 15 monitores ocultos debajo de los pupitres, arrancar las computadoras y poner en funcionamiento las grandes pantallas de proyección de las paredes. Luego se dirigió a la sede principal de la OMS.

(*) CDC: "Center for Disease Control"
 (**) SHOC: "Strategic Health Operations Center"

Durante los meses por venir, la sala SHOC sería el centro mundial de la batalla contra H1N1, el virus de la gripe porcina. Estaba dotado durante las 24 horas del día con tres turnos rotativos de personal de la OMS, que contaban con equipos de videoconferencia para comunicarse con doctores, científicos, políticos y con los representantes de la industria en todo el mundo. Las pantallas de proyección mostraban constantemente noticias, cuadros de datos, mapas y estadísticas.

La situación aún era confusa. Al principio se hablaba de algunas docenas de muertos en México, pero al poco tiempo las autoridades redujeron esta cifra a siete. Los expertos en epidemias se movían en una zona gris, repleta de informaciones contradictorias y preguntas sin respuesta: ¿Cuán rápidamente se propaga el virus?, ¿cuáles son las poblaciones con mayor riesgo?, ¿la vacuna normal contra la gripe provee protección? Y por encima de todo: ¿cuán peligroso es el nuevo virus?

A fin de obtener la mejor evaluación posible, Chan, la directora general de la OMS, convocó para una primera teleconferencia al "Comité de Emergencias", un grupo de 15 miembros cuidadosamente seleccionados de todas partes del mundo. "En aquella fase inicial aún teníamos demasiado poca información" declara el presidente del comité, el australiano John Mackenzie. "Pero todo lo que se sabía en aquel momento sonaba alarmante".



El peor escenario

¿Entonces resulta que la posibilidad de una pandemia con un curso muy benigno no fue ni siquiera considerada al principio? Sea como fuere, las tentativas de reducir la evaluación de los riesgos no eran bienvenidas y la OMS aclaró que prefería basar sus decisiones sobre el peor escenario. "Deseábamos sobrestimar antes que subestimar la situación", declaró Fukuda.

Mackenzie, también veterano en la lucha contra epidemias, está habituado a oler problemas a la vuelta de la esquina. Habiendo trabajado para el Centro Cooperativo Australiano de Investigación sobre Bioseguridad(*), era responsable de proteger a Australia de nuevas enfermedades infecciosas. Cuando dejó el Centro en 2008, emitió una contundente advertencia sobre la próxima pandemia de gripe.

Sin embargo probablemente la opinión de los expertos sobre la idiosincrasia del nuevo agente patógeno estaba distorsionada principalmente a causa del horrible recuerdo de la gripe aviar. La visión de un virus sumamente agresivo se había instalado en sus mentes. Un virus que, una vez que empezara a difundirse, causaría una catástrofe.

Los medios también contribuyeron a avivar los temores. SPIEGEL, por ejemplo, había informado ampliamente sobre la gripe aviar. Esta vez dedicó una nota de tapa al nuevo "virus global", un relato lleno de preocupación sobre la posibilidad de que el agente de la gripe porcina pudiera mutar en un virus terrible.

La industria farmacéutica estaba particularmente a favor de mantener viva esta visión. Fabricantes de remedios y vacunas contra la gripe financiaron a un grupo de científicos dedicados exclusivamente a esta cuestión: el "European Scientific Group on Influenza", el cual realizaba regularmente conferencias y reuniones de expertos. El grupo de presión estaba encabezado por Albert Osterhaus del Erasmus Medical Center de Rotterdam, quien era al mismo tiempo uno de los asesores más influyentes de la OMS sobre vacunas antigripales.

(*) "Australian Biosecurity Cooperative Research Centre"

Conjuntamente con Osterhaus, se solicitó a Johannes Löwer que brindara al director general Chan recomendaciones sobre la cuestión de la vacunación antigripal. Löwer, entonces presidente del Paul-Ehrlich-Institute y especialista en vacunas, hoy está convencido de que él y sus colegas expertos estaban posiblemente demasiado influenciados por los terribles escenarios que giraban alrededor de la gripe aviar. "Anticipábamos una verdadera pandemia y pensamos que tenía que acontecer. Nadie sugería que reconsideráramos nuestro enfoque."

- 27 de abril: La OMS eleva su aviso de pandemia a la fase 4, indicando así que se había detectado contagio entre humanos en al menos un país.

- 28 de abril: Son reportados los primeros siete casos sospechados de gripe porcina en Alemania.

- 29 de abril: La OMS eleva su aviso a la fase 5, la última antes de la pandemia. Los investigadores de la gripe están maravillados. "Una pandemia, para virólogos como nosotros, es lo que un eclipse solar en el propio país para los astrónomos," manifestó Markus Eickmann, director del laboratorio de alta seguridad BSL-4 de la ciudad alemana de Marburg.

- 30 de abril: Egipto comienza a sacrificar todos los cerdos domésticos del país. La actriz francesa y activista de los derechos de los animales Brigitte Bardot ruega al presidente Hosni Mubarak que detenga el sacrificio, pero su pedido no es escuchado.

- 4 de mayo: En México los partidos de la cuatro categorías mayores de fútbol se realizan sin público. La legislatura del estado alemán de Saarland impone la prohibición de besarse como forma de saludo.

- 10 de junio: La OMS ha recibido informes de 141 muertes por gripe porcina. La mayoría de las víctimas sufrían de serios problemas preexistentes. En la mayoría de los casos, sin embargo, el curso de la infección es benigno. Un paciente ya curado declara al diario alemán Süddeutsche Zeitung: "Mi principal problema era encontrar a alguien que me hiciera las compras"



11 de junio de 2009: sede central de la OMS

El Comité de Emergencia convocó a una nueva teleconferencia. Esta vez la discusión se enfocó sobre cuestiones críticas: ¿Debería la OMS elevar su aviso a la fase 6?, ¿Era la gripe porcina una pandemia?

Los 15 expertos de distintas partes del mundo debatieron durante horas. Al final de la reunión, Chan declaró a la prensa que el virus era impredecible e imposible de detener. Ya era oficial: una pandemia de gripe había estallado por primera vez en 41 años.

"Creo que hicimos las cosas bien", declara Mackenzie, presidente del comité, al mirar retrospectivamente. Estrictamente hablando, su declaración es correcta.

De acuerdo con las normas, la fase 6 corresponde cuando un nuevo virus se está difundiendo de modo incontrolable en varias regiones del mundo. Las reglamentaciones no dicen nada respecto de la gravedad de la enfermedad.

En realidad la gran mayoría de los epidemiólogos asocia automáticamente el término "pandemia" con virus verdaderamente agresivos. En el sitio web de la OMS, la respuesta a la pregunta "¿Qué es una pandemia?" mencionaba "una cantidad enorme de muertes y de casos de la enfermedad" ... hasta el 4 de mayo de 2009. Fue ahí cuando un periodista de CNN llamó la atención sobre la discrepancia entre esta descripción y el carácter generalmente benigno de la gripe porcina. La descripción fue rápidamente suprimida.

En apariencia también los expertos en enfermedades infecciosas de Alemania interpretaron mal la definición oficial de la OMS de la fase 6. Según el plan nacional para pandemias alemán, actualizado en 2007, una epidemia de gripe es "una situación internacional durable que involucra pérdidas sustanciales ... y que provoca daños permanentes capaces de poner en peligro o de destruir los medios de vida de grandes cantidades de personas."

La situación del 11 de junio de 2009 no se correspondía con estas descripciones. Voces críticas ya estaban preguntando irónicamente si la OMS planeaba declarar como pandemia al último brote de gripe común. "Algunos pensamos a veces que WHO [las siglas de la OMS en inglés] significa World Hysteria Organization", dice Richard Schabas, ex médico en jefe de la provincia canadiense de Ontario.



"Refinando" la definición de pandemia

Cuando Chan tomó su decisión, sabía que docenas de países, incluyendo a Gran Bretaña, China y Japón, habían advertido contra una elevación prematura del aviso a la fase 6. El ministro de salud de Hong Kong había dicho que "el sistema de niveles de pandemias debe ser revisado". El epidemiologista Mackenzie dijo, retrospectivamente, que "necesitamos reajustar la fase 6 a fin de que la severidad de la enfermedad sea también tomada en cuenta". En mayo de 2009 la OMS misma evaluaba la revisión de los criterios en el sentido sugerido por Mackenzie, pero entonces cambió de idea.

Las advertencias se diluyeron. ¿Porqué?, ¿porque las normas son las normas?, ¿porque los funcionarios de la salud decidieron equivocarse por exceso de precaución?. Algo es claro sin embargo: un sector, la industria farmacéutica, con fuertes contactos en Ginebra estaba fuertemente interesado en que la fase 6 fuese declarada lo más rápidamente posible.

"La industria farmacéutica no influyó en ninguna de nuestras decisiones", dice Fukuda. Pero a mediados de mayo, unas tres semanas antes de que la gripe porcina fuese declarada pandemia, 30 representantes de alto nivel de empresas farmacéuticas se reunieron con el director general de la OMS, Chan, y con el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki Moon en la sede de la OMS. El motivo oficial del encuentro era el de discutir los modos de asegurar que los países en vias de desarrollo recibieran suministros de vacunas contra la pandemia. Pero en ese momento la industria de las vacunas estaba principalmente interesada en una cuestión: la decisión de declarar la fase 6.

Todo dependía de esta decisión. Lo que estaba en juego era nada menos que una acción para suministrar vacunas contra la gripe a grandes sectores de la población mundial. La fase 6 funcionaba como un botón que permitiría hacer funcionar las cajas registradoras de la industria, libres de riesgo. Esto debido a que ya habían sido firmados muchos contratos de vacunas para la pandemia.

Alemania, por ejemplo, había firmado en 2007 un acuerdo con la firma británica GlaxoSmithKline (GSK) para comprar vacunas contra la pandemia ... tan pronto como fuera declarada la fase 6. Este acuerdo permitiría explicar porqué el profesor Roy Anderson, un importante asesor científico del gobierno británico, declaró el 1º de mayo a la gripe porcina como pandemia. Lo que no se molestó en decir es que estaba recibiendo de GSK un salario anual de más de €130.000 ($177.000).

A mediados de junio, el responsable de la división alemana de GSK urgió a la ministro de salud [de Alemania] Ulla Schmidt a "confirmar lo antes posible las entregas estipuladas por el contrato". También solicitó al ministro de salud del estado [alemán] de Turingia que "nos haga llegar rápidamente una confirmación vinculante de los pedidos contractualmente estipulados por los Estados alemanes". Cartas similares fueron remitidas a otros estados de Alemania.

- 4 de julio: Se conoce la noticia de que Rupert Grint, el actor que representa a Ron Weasley en las películas de Harry Potter, contrajo gripe porcina. "Al principio pensé que me iba a morir", declaró el actor, "pero al final sólo tuve un dolor de garganta".

- 14 de julio: Oficialmente, 727 personas han estado infectadas en Alemania, pero no se informaron muertes.

- Agosto de 2009: En Australia terminó la época de la gripe. Sin haber contado con vacunas, sólo se produjeron 190 muertes durante la temporada, una cantidad significativamente menor que en años de gripe común.

- 29 de agosto: Una encuesta del SPIEGEL revela que sólo 13 por ciento de los alemanes desean vacunarse.



"Septiembre 7 de 2009, oficinas del gobierno del estado de Turingia, Berlín

Una reunión cumbre especial en Berlín, en la Mohrenstrasse(*). Los ministros de salud de los estados federales llegaron uno después de otro. La finalidad de la reunión consistía en decidir si se debería comprar más vacuna. Todos sabían que era época de elecciones en Berlín y Ulla Schmidt había puesto en claro que "quienquiera que quisiera ser vacunado podría serlo. Yo espero que los estados estén a la altura de sus responsabilidades". La ministro ponía especial énfasis en no dar la impresión de que estuviera haciendo faltar algo a la población.

Era una cálida tarde de finales del verano, pero el clima en la reunión era helado. "Adelantándose a la crisis, el gobierno federal nos presionó fuertemente para que compráramos más vacuna," comentó Dietrich Wersich, miembro de la Democracia Cristiana (CDU), de orientación conservadora, y responsable de asuntos de salud de Hamburgo. "Pero para todos nosotros era evidente que la población estaba muy poco inclinada a hacerse vacunar".

Al mismo tiempo había surgido un debate sobre si Alemania había elegido la vacuna equivocada: Pandemrix. La vacuna contenía un nuevo tipo de componente destinado a incrementar su efectividad, conocido como "adyuvante", que nunca había sido probado en gran escala con humanos conjuntamente con los anticuerpos de la gripe porcina.

(*) En la Mohrenstrasse nº 64 se encuentra la delegación del gobierno del estado de Turingia en Berlín. Turingia es un estado federal en el centro de Alemania.

¿Se estaba a punto de administrar a millones de personas una vacuna que apenas había sido probada? "¡Esto es un experimento en gran escala con la población de Alemania!" advirtió Wolfgang Becker-Brüser, editor de la revista médica Arznei-Telegramm.

En teoría, en Alemania se habría podido aprobar una vacuna contra la gripe porcina libre de adyuvante, dijo [Johannes] Löwer, ex-presidente del Paul-Ehrlich-Institute. Pero los contratos para Pandemrix habían sido firmados en 2007 y entrarían en efecto automáticamente cuando la OMS decidiera declarar la fase 6. Alemania estaba encerrada.

Los ministros de salud de los estados [federales], disgustados, señalaron que los 50 millones de dosis de vacuna que ya habían sido comprados habían costado a los estados 500 millones de euros. ¿Será realmente necesario comprar aún más?, preguntaron.

Los ministros se sentían presionados por todos lados. Por una parte los medios avivaban el miedo al virus. El tabloide alemán Bild, en particular, publicaba historias de horror casi diariamente. Por otra parte las empresas farmacéuticas aumentaban la presión y emitían constantemente nuevos ultimátums.

 



"Pésimo asesoramiento" de los institutos de salud

Los ministros que estaban reunidos en Berlín aún recordaban demasiado bién cómo el laboratorio Roche había ejercido presión sobre los estados para que compraran Tamiflu, el medicamento contra la gripe. El 30 de abril a las 3:28 p.m. los ministros habían recibido un e-mail del ministerio de salud de Turingia bajo el asunto: "Urgente: oferta de Roche". El mail decía: "Roche acaba de informarnos que aún tiene en inventario 180.000 cajas de Tamiflu. Ponen ese inventario a disposición de los estados hasta las 4:30 p.m. de hoy. En caso contrario el inventario será usado para responder a otros pedidos de revendedores, etc.". Sin embargo en ningún momento había habido informes de algún problema serio de escasez.

Los expertos en enfermedades infecciosas del Robert Koch Institute (RKI) y del PEI también estaban presionando a los ministros de salud de los estados. "Sentíamos que en aquel momento estábamos recibiendo pésimo asesoramiento", dijo el socialdemócrata Hermann Schulte-Sasse, miembro del Consejo del Estado de Bremen. "Los institutos no nos ayudaron a evitar el alarmismo".

Al contrario, tanto RKI como PEI aportaban nuevas cifras alarmantes. En junio los expertos advirtieron que Alemania podría esperar 80.000 muertes y "entre 15.000 y 45.000 millones de euros en pérdidas de producción."

Uno de los ministros de salud reunidos en Berlín se indignó de que los investigadores no les habían informado de nuevos estudios que sugerían que una sola vacunación parecía ser suficiente. Si eso era verdad, los estados podían ahorrarse mucho dinero ya que los 50 millones de dosis ya encargados serían suficientes para 50 millones de personas y nó para los 25 millones considerados en el plan original. La compra de más vacuna habría sido innecesaria.

Todas las miradas apuntaron a Jörg Hacker, presidente de RKI. "Las muestras aleatorias han sido demasiado pequeñas hasta ahora", dijo, intentando restar importancia a la cuestión. Era una situación para la cual Hacker; un científico, nó un político; estaba poco preparado.

Si una dosis única era suficiente, esto no sólo significaba que los estados necesitaban menos vacuna sino que además era un fuerte indicio de que la población no estaba totalmente indemne frente al virus. Los peligros de la gripe porcina, en otras palabras, quizás eran menores que lo que se pensaba anteriormente.

Pero la clarísima señal no llegó a nadie en la sala. Los ministros acordaron a regañadientes mantener una opción para comprar otros 18 millones de dosis de vacunas de otra empresa farmacéutica: Novartis.

- 9 de octubre: Wolf-Dieter Ludwig, oncólogo y presidente de la Comisión de Medicamentos de la Asociación Médica Alemana, declara: "Las autoridades de salud han cedido a una campaña de las empresas farmacéuticas, que estaban simplemente valiéndose de un supuesto peligro para ganar dinero.

- 21 de octubre: Un titular del periódico BILD, impreso en un amarillo tóxico, previene: "Profesor de Gripe Porcina Teme 35.000 Muertos en Alemania !" El profesor es Adolf Windorfer quien, cuando se lo acorraló, admitió haber recibido pagos de la industria, incluyendo a GSK y Novartis. Al lado del titular hay un aviso publicitario de la Asociación Alemana de Empresas Farmacéuticas.

- 28 de noviembre: La gripe porcina empieza a disminuir en Alemania. Prácticamente nadie desea ser vacunado.

- 8 de diciembre: Los equipos de mantenimiento vial en Inglaterra se quedan sin suficiente grava para echar sobre los caminos congelados. Paul Flynn, un miembro del parlamento, laborista, propone utilizar en su lugar las píldoras de Tamiflu en poder del gobierno. Un estudio de la Cochrane Collaboration demostró que la medicación contra la gripe era relativamente ineficaz.

- 7 de enero de 2010: Hacker, el presidente de RKI, previniendo sobre una nueva ola de gripe, declara: "La vacuna es aún necesaria porque el virus aún está aquí"

- 26 de enero de 2010: Wolfgang Wodarg, miembro del parlamento alemán, declara ante el Consejo de Europa en Estrasburgo que "millones de personas en el mundo fueron vacunadas sin razones válidas."Según Wodarg, la clasificación de la gripe porcina como pandemia por parte de la OMS le proporcionó a la industria farmacéutica $18.000 millones en ingresos adicionales. Solamente las ventas anuales de Tamiflu aumentaron un 435 por ciento a €2.200 millones.

- 5 de marzo de 2010: Los estados alemanes proponen vender a Pakistán 10 millones de dosis sobrantes de la vacuna Pandemrix.



Principios de marzo de 2010, sede central de la OMS

La sala SHOC se usa ahora para otras emergencias, incluyendo la coordinación de ayuda para las víctimas del terremoto en Haití. Pero frecuentemente está vacía.

El estado de ánimo en la OMS es más relajado. La oficina de prensa ya no tiene personal permanente. La carpa para periodistas que se había armado en el estacionamiento de empleados ya no está mas. El especialista en IT Jered Marcoff ya no tiene llamados en medio de la noche. Y el experto en gripe Keiji Fukuda puede volver a dedicar tiempo a su hobby: tocar el violoncelo.

¿Qué fue esta pandemia? ¿Fue solamente un "buen entrenamiento para una emergencia" como lo define Osterhaus, el asesor de la OMS y "lobbista" de la industria? ¿Las autoridades hicieron todo bien como dice el epidemiologista australiano John Mackenzie?

Seguramente que nó. Nadie en la OMS, RKI o PEI debería sentirse orgulloso de si mismo. Estas organizaciones han apostado y perdido una confianza valiosa. Cuando llegue la próxima pandemia, ¿quién confiará en su asesoramiento?

Quizás deberían haber seguido el ejemplo de Ewa Kopacz, la ministro de salud de Polonia. Médica, de 53 años, miembro de la -liberal- Plataforma Cívica, es conocida por su gusto por la controversia.

Cuando subió al podio del parlamento de Polonia, el Sejm, durante el debate sobre las vacunas, llevaba un vestido rojo vivo, su ropa de combate. "Como doctora, mi obligación es no causar daño", dijo. Por esta razón, agregó, Polonia no seguirá los pasos del resto de Europa. "Nosotros no vamos a comprar ninguna vacuna contra la gripe porcina", dijo Kopacz a la Sejm.

Los políticos murmuraron pero la ministro de salud mantuvo su posición. "¿Mi trabajo consiste en firmar acuerdos favorables al interés de los Polacos o al de las empresas farmacéuticas?" preguntó.

Hoy Europa puede admirar su determinación. En Polonia unas 170 personas murieron a causa de la gripe porcina, una cifra muy inferior a la mortandad anual atribuída a la gripe estacional.

Una estatua de bronce de 1 metro 30 y de 70 Kg. de peso se alza ahora en el pueblo de La Gloria, en las montañas de México. La estatua representa a Edgar Hernández, el niño milagroso, el primero en haber vencido a la gripe porcina.


PHILIP BETHGE, KATRIN ELGER, JENS GLÜSING, MARKUS GRILL, VERONIKA HACKENBROCH, JAN PUHL, MATHIEU VON ROHR,
GERALD TRAUFETTER
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