El artículo entreteje una cuestión de economía con un relato sobre la forma en que se ejerce la oposición política. Parece que, definitivamente, el fin de la historia es para más adelante.


The New York Times
4 de julio de 2010

Castigando a los desocupados

Por Paul Krugman


Hubo un tiempo en que todos daban por sentado que el seguro de desempleo, que normalmente se termina al cabo de 26 semanas, sería extendido en tiempos de desempleo persistente. La mayoría de las personas acordaban en que hacer esto sería decente.

Pero eran otras épocas. Hoy en día los trabajadores norteamericanos enfrentan el peor mercado laboral desde la Gran Depresión, con cinco candidatos para cada nuevo puesto de trabajo y con un período promedio de búsqueda de 35 semanas. Sin embargo el Senado se fue a casa por el fin de semana festivo(*) sin ampliar los beneficios. ¿Cómo pudo pasar esto?

La respuesta es que nos encontramos frente a la la alianza entre los despiadados, los ingenuos y los desorientados. Nada se puede hacer con el primer grupo, probablemente no gran cosa con el segundo. Pero a lo mejor se puede aclarar un poco la confusión.

Cuando hablo de los despiadados me refiero a los republicanos que han hecho el cálculo cínico de que bloqueando todo lo que el presidente Obama trate de hacer -incluyendo o, quizás, apuntando especialmente a todo lo que pueda aliviar el sufrimiento económico de la nación- mejora sus perspectivas para las elecciones [legislativas] intermedias. No se haga el sorprendido: usted sabe bien que están ahí y que son una porción sustancial del comité del partido.

En cuanto a los ingenuos, pienso en personas como Sharron Angle, la candidata republicana a senadora por Nevada, quien reitera que los desocupados eligen seguir sin empleo de modo de seguir cobrando los subsidios. Una muestra: "Uno puede ganar más cobrando el desempleo que aceptando alguno de esos trabajos honrados pero que rinden menos. Nuestro gobierno garantiza tantos derechos que realmente hemos malacostumbrado a los ciudadanos."

Ahora bien: yo no tengo la impresión de que los norteamericanos desocupados estén malacostumbrados; desesperados sería más apropiado. Uno duda, sin embargo, de que alguna demostración pueda cambiar la visión del mundo de la Sra. Angle y hay, por desgracia, mucha gente de nuestra clase política como ella.

Pero hay también, esperamos, al menos algunos políticos que estén honestamente mal informados sobre los efectos de los subsidios de desempleo y que crean, por ejemplo, que el senador Jon Kyl, republicano de Arizona, tenía razón cuando manifestaba que la extensión de los subsidios empeoraría las cosas, dado que "seguir pagándole a la gente la compensación por desempleo es un contra-incentivo para que se pongan a buscar otro trabajo". Digamos entonces porqué esta idea es totalmente falsa.

¿Los subsidios por desempleo desincentivan la búsqueda de trabajo?. Sí, los trabajadores que cobran subsidios no están tan desesperados como aquellos que no los cobran y, probablemente, serán algo más selectivos antes de aceptar nuevos empleos. Lo central aquí es la palabra "algo": investigaciones recientes indican que la influencia de los subsidios sobre el comportamiento de los desocupados es más débil que lo que se pensaba. Dicha influencia se torna real cuando la economía anda bien pero el efecto es totalmente insignificante en la situación actual.

Cuando la economía está en auge y que la falta de suficientes trabajadores disponibles limita el crecimiento, generosos beneficios por desempleo podrían empujar el nivel de ocupación por debajo de lo que habría sido de otro modo. Pero, como usted lo habrá notado, en este momento la economía no está en auge: como se dijo, hay cinco desocupados por cada nuevo puesto. Suprimir las prestaciones a los desocupados aumentará su desesperación por encontrar trabajo, pero no les hará aceptar los puestos que no existen.

Pero espere, esto no es todo. Una de las principales razones por las que no hay suficientes puestos de trabajo en este momento es el bajo nivel de consumo. Ayudar a los sin trabajo poniendo dinero en los bolsillos de aquellos que lo necesitan desesperadamente, ayuda a sostener el gasto para consumo. Es por esta razón que la Oficina Parlamentaria del Presupuesto(**) califica a la ayuda a los desempleados como una forma de estímulo económico sumamente eficiente. Al contrario que, por ejemplo, los grandes proyectos de infraestructura, el subsidio para los desocupados crea empleos rápidamente mientras que permitir que esta ayuda se detenga, que es lo que está sucediendo ahora, es una buena receta para debilitar el crecimiento del empleo, nó en un futuro lejano sino en los próximos meses.

Pero ... ¿la extensión de los beneficios para los desempleados no empeorará el déficit del presupuesto?: sí, un poco. Pero, tal como yo y otros hemos estado explicando detalladamente, cuidar las monedas en medio de una economía severamente deprimida no es la manera apropiada de atender nuestros problemas presupuestarios de largo plazo. Y cuidar las monedas a expensas de los desocupados es tan cruel como equivocado.


(*): El sábado era 4 de julio, día de la Independencia
(**): "Congressional Budget Office"

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