El Diario de Cuba de Manuel

2ª Parte

Continuación de la crónica cubana de Manuel Carneiro (Dias 7 a 13)

Foto dia 7

DIA 7: No se puede pasar

por La Habana sin entrar en el Floridita o en la Bodeguita del Medio. Nunca me preocupó si eran para exportación o no. Yo solo me dejo llevar por mi corazón. Que tiene un chofer extravagante.
El Floridita se destaca por sus daiquiris. Y está bueno.
Y la Bodeguita del Medio por sus mojitos. Ambos frecuentados por el escritor Ernest Hemingway. El decía: "Mi daiquiri en el Floridita y mi mojito en la Bodeguita.

Hemingway estaba lejos de ser un gran escritor, pero su vida superó a su obra. Digamos que el Floridita es un lugar amable y que vale la pena. Pero La Bodeguita tiene como cinco o seis saloncitos. El último de arriba es mi favorito. Todo el lugar está tapìzado con grafitis de visitantes en todos los rincones y hasta en sitios en los que uno se pregunta cómo habrán llegado a escribir. Hay fotos de visitantes ilustres de todo el mundo pero la más grande corresponde a Diego Armando Maradona.
Ya estábamos duchos en el boliche cuando tuvimos que llevar a mi sobrino junto a la esposa y los nenes a ese saloncito de arriba. Pero estaba vacío y silencioso.

 Entonces nos dedicamos a fotografiar las paredes y fotos. Ese cuadradito estaba casi dominado por las fotos de Lula, que visitó la bodeguita y se fotografió acompañado por el personal.
El vacío se transformó por arte de magia un un hervidero en diez minutos. Y ya no había lugar y la gente esperaba de pie y aparecieron de la nada los músicos y el sonido.
Nos atendió Janet, una rubia de 35 años que me dijo que estuvo seis veces en Grecia.

-¿Y qué hiciste en Grecia?
-Soy camarera y cantante.
-¿Y cuándo cantás?
-En unos minutos voy a cantar.

Pasaron unos minutos y Janet salió de la cocina con dos platos y serpenteó entre las
mesas iniciando una canción como si estuviera concentrada frente a un micrófono. Toda la canción fue con entrega de platos y tragos y atención al cliente. Y la orquesta a pleno. El sonido ambiente no afectó a una garganta potente llena de color caribe. Y volaban los
mojitos por todas partes y cantábamos y gritábamos y aplaudíamos y golpeábamos las mesas. Estábamos en La Habana. Estábamos en la Bodeguita del Medio.

Foto dia 8

DIA 8: En La Habana vieja se puede

visitar el Museo de de Bellas Artes.
Está dedicado a artistas cubanos y tiene una sala dedicada solamente al gran Wilfredo Lam. Tomarse su tiempo y suerte con las piernas.
A una cuadra está el otro museo, pero de arte universal. Y cerca de allí el barrio chino, que se puede obviar.
Frente a la ciudad, y atravesando el mar por una autopista subterránea, está la fortaleza de San Carlos. Allí recrean la época de la colonia con soldados vestidos a la usanza de entonces, hay museo, con catapulta incluída, y se ve la ciudad enfrente, desde una altura considerable. Y a las nueve en punto de la noche suena el cañonazo. Lo que todos esperan.
Otro punto de encuentro y paseo es el malecón. Unos siete kilómetros de rambla en la que, según los cubanos, se puede pescar una novia, una pulmonía o una borrachera.
Hay que pasar por la plaza de la revolución. Una explanada enorme e impecable con el monumento a José Martí. Y los dos enormes edificios públicos con las caras del Che Guevara y el texto: Hasta la Victoria Siempre. Y de Camilo Cienfuegos, vaya
apellido para un guerrillero.

Vas bien Fidel:

En 1959 Castro pronuncia un discurso en el estado mayor del ejército recién derrotado. Y los derrotados eran en su mayoría, adherentes a su figura y las de sus compañeros. En un momento del discurso Fidel, aunque estaba seguro de sí mismo, le preguntó por lo bajo a Camilo:

-¿Voy bien, Camilo?
-Vas bien, Fidel.

Esa frase es emblemática en Cuba y yo la usé repetidas veces con los choferes de sulkys o cocotaxis, mencionando su nombre. Y me contestaban. Voy bien, amigo.
En Cuba todos te dicen, amigo. Y lo dicen sinceramente y mirándote a los ojos.

Foto dia 9

DIA 9: Hemos caminado unos diez

kilómetros diarios en La Habana. En dos sesiones: matinal, después del desayuno y vespertina, después de la piscina y la siesta.
Enfrente al hotel está un edificio muy grande y muy viejo. Es la Escuela Nacional de Ballet. De allí salía un día potente música clásica y era la muestra final de los alumnos que vimos salir luego, mayoría de niñas. Muchísimas. Con la ropa pertinente. Edificio viejo por dentro e impecable por fuera, como todos los edificios públicos. Eso contrasta con las viviendas de La Habana Vieja. Son muy viejas y algunas están en un estado ruinoso. Esto ocurre en La Habana Vieja. Que es un barrio. En el resto de la ciudad ví viviendas normales y básicas, de material, como en el resto de Cuba.



Después de las caminatas, cena, cerveza, mojitos y café, a la cama y ver un rato la televisión de Cuba, de buena calidad. Lo último, escuchar radio con el remate del estado del tiempo:

"La mar está tranquila. Buenas noches. Radio Rebelde"

 

Foto dia 10

DIA 10: Tomamos el avión para ir al

cayo.
Nos habían hablado de un avioncito o avionetita. Pero es un avión de cincuenta plazas. Una hora viendo isla y mar desde seis mil metros de altura. Viaje confortable.
El cayo Santa María tiene cuatro hoteles. Y es todo lo que hay en el cayo, más allá de un ínfimo pueblo con mayoría de empleados de estos hoteles.
El Meliá tiene cinco estrellas con abundancia de gastronomía. Unos diez restaurantes entre los que hay mejicano, criollo, italiano, de mar, etc. Cuando llegamos debimos esperar tres horas a que nos hagan la habitación.
Pensé que la estaban construyendo.
Hay canilla libre. Por ejemplo, de Chivas Regal. Las habitaciones tienen más de treinta metros cuadrados y un balcón de unos diez metros ídem.

A diferencia del hotel público de tres estrellas de La Habana que tenía un televisor LCD de 32", este de cinco tiene un televisor análogo de 20" marca Changhong. En fin.
El hotel tiene tenis, gimnasio, sauna, hidro, casa de cambio, anfiteatro, salón de juegos, discoteca, y todo lo que uno nunca usa, porque uno se la pasa en la playa aunque el mundo se derrumbe.
La arena tiene diez metros de ancho o menos y en declive, lo que dificulta la caminata por la playa, salvo que uno tenga una pierna más corta que otra.
Eso para la ida. Para la vuelta sería al revés. Muy problemática. Como diría Samuel Beckett, una catarata de genuflexiones abortadas.


No hay mucho que agregar del cayo. Playa, arena blanca y mar verde en donde uno se ve los pies. Hay que subirse al catamarán a vela e internarse unos mil metros y contornearse con olas y maravillarse y charlar con Vladimir acerca de Cuba y el mundo.

Foto dia 11

DIA 11: Llegamos a Varadero.

Que, a diferencia del cayo, que tiene cuatro hoteles, hay cincuenta. La playa es ancha y tendrá unos treinta metros. Pero la arena no tiene la calidad de los cayos. Esto es para arenólogos. Y el agua de los cayos es absolutamente transparente y limpia y la de Varadero intermitentemente limpia y con alguna resaca.
Varadero nueve puntos y el cayo diez, summum de la virginidad.
En Varadero el hotel tenía cuatro estrellas y se nota la diferencia con cinco. Cinco estrellas tenía la canilla libre de Chivas, Johnnie Walker, Ballantines y JB. Y el Blue Memories Varadero canilla libre de un whisky español. Muy inferior
al JB y muy superior al kerosene.
El cuatro estrellas de Varadero tenía una gran habitación, muy bien decorada y se destacaba un gran espejo en el baño. El baño no tenía bidet.

Tenía algunos bares menos que el del cayo. Y en la playa tenía dos. En uno, las bebidas. En el otro, las hamburguesas y perros calientes que un tipo, piel de ébano, labios muy gruesos y estatura descomunal, se tomaba el trabajo de asar.
El hombre medía tres metros arriba de una tarima que lo hacía muy alto. Rápidamente me dí cuenta que cuando se bajara del talud sería un enano de Blancanieves. Bueno, lo de Blancanieves es un chiste. Habia que hacer cola y la única vez que fui estuve veinte minutos con una francesa que me hablaba en esperanto. Porque el asador tenía menos movilidad que la Mona Lisa. Pero entendí a la francesa claramente cuando me dijo, siempre en esperanto, con pronunciación croata:

"Al punto este lo fajo de una y no hay autopsia que alcance".

Al día siguiente lo veo al tipo caminando en el llano y dirigiéndose a su quiosquito. Y seguía siendo enorme. Y nunca hablaba. Y tenía una cierta sonrisa anémica. Y caminaba más lento que los turistas.

Foto dia 12

DIA 12: Del cayo a Varadero fueron

seis horas por tierra. Y fue de lo mejor del viaje. Llegamos a Santa Clara. Allí está la plaza del Che. Y atravesamos, antes y después, varios pueblitos de la isla. Casas simples, todas de material. En Cuba no hay villas miseria. Los cubanos son propietarios de sus viviendas que se heredan de padres a hijos.
Aparecieron las inmobiliarias. Las propiedades pueden venderse y el cubano que las vende puede irse del país con el dinero. Los cubanos pueden viajar libremente. Y no necesitan, como antes, pedir permiso.
Distinto es el caso de los estadounidenses que sí necesitan pedir permiso para viajar a Cuba. Son curiosidades de lo que entendemos por libertades.

Cuba es un país bloqueado hace cincuenta y cuatro años. Los últimos cuarenta y cinco por la mayoría de los países latinoamericanos que acompañaban al gigante del norte.

El bloqueo consiste en que los cruceros que entran a Cuba no pueden ir a Estados Unidos. O que los medicamentos de origen estadounidense los cubanos los pagan dos o tres veces más que el resto de los países. Y muchas otras cosas.

El guía del viaje del cayo a Varadero nos dio una cátedra de actualidad de la isla y su contexto internacional. Todos le hicimos algunas preguntas y charlamos en general sobre temas sociales y políticos hasta que la conversación se redujo casi, al guía y este escriba. Y yo necesitaba apuntarle lo del bloqueo, que se calcula en 110.000 millones de dólares de pérdida para la isla en estos cincuenta y cinco años. Y las promesas incumplidas de Obama de cesar con el bloqueo y de cerrar el campo de concentración en Guantánamo, territorio robado.

A veces pienso que Cuba no saldría ganando, pero podría producir un empate si bloqueara a Estados Unidos, robara una punta de su territorio, instalara un campo de concentración en el mismo e intentara seiscientos atentados contra Obama.

Foto dia 13

DIA 13: Por fin dejamos Cuba

con la ilusión de volver.

Dejamos atrás la dulzura y el rojo carmín de la papaya, el sabor de la guayaba, el agua de coco, la dulzura del boniato.
Dejamos a las mujeres que conocimos y que se llaman Orsiley, Yanisleidi, Yodira, Yuniasi, Yenisleidi.
Dejamos a los Ernestos y a los Vladimir. A la vegetación exhuberante, tupida, que brota en toda la isla. Al mar verde y transparente. A la atención cálida y respetuosa y amigable.

 


Cuba es una isla pequeña con poca riqueza natural y con once millones de personas que hacen lo que pueden con su vida y que constantemente recuerdan la revolución y discuten el futuro.Con bajísima mortalidad infantil.
Dime cómo tratas a tus niños y te diré quién eres.

Y con la certeza de haber visto que al cubano le interesa el otro. Y que el otro es un compatriota que merece lo mejor.Cuba es un país que espera a todo el mundo con los brazos abiertos y la cabeza abierta.

Y esta fue la crónica de viaje de Manuel. Por mi parte, ojalá que se vaya pronto a algún otro lado.

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